Para empezar esta exposición creo que es conveniente explicar que el kárate es un arte marcial japonesa dividida a su vez en muchos estilo, como curiosidad el estilo que yo practico es el shito ryo.
Es conveniente añadir que yo llevo practicando este deporte desde que tenía cuatro años y que a medida que e ido creciendo he aprendido diferentes cosas ya no solo del kárate o del deporte sino de la vida misma.
El kárate era un deporte principal mente de hombres, en mi clase, por ejemplo, estábamos creo que cuatro chicas, a medida que han ido pasando los años esa ideología se ha ido perdiendo.
Durante los primeros siete años entrenando este deporte, me dedique a hacer un kárate de competición, al principio cuando eres pequeño te gusta, estas cómodo haces amigos... pero, cuando creces todo cambia, te presionas, te presionan, ganar se convierte en lo más importante ya que si no ganas en muchas otras cosas prescinde de ti, tienes que aprender a no ponerte nervioso, mantener tu mente en blanco, evadirte de los problemas... y en ocasiones llegas a un punto( como al que llegue yo) que te preguntas :"¿ Realmente se hacer kárate?.
Es decir, yo sabía competir, pero ¿sabía defenderme?, no, no sabía defenderme, durante siete años de mi vida haciendo kárate no había aprendido a defenderme había aprendido a competir, así que tome por primera vez en mi vida una decisión importante, dejar las competiciones.
Una vez que deje de competir, cambie de profesor, aprendí otros valores totalmente distintos a los que había aprendido hasta ahora, aprendí a defenderme, a controlar mis estados de ánimo e incluso a controlarme a mi misma.
Y entonces llego a la pregunta ¿ cómo a afectado el kárate en mi vida?
Por una parte el kárate de competición me enseñó a perder, a luchar por lo que quiero, a ser constante, a no ponerme nerviosa ante mucha gente observandome, a que no siempre se es la mejor en todo y que cuando fallas una vez en seguida puedes ser sustituida.
Por otro lado el kárate tradicional me enseño a controlar mis emociones y sentimientos y a tener un control casi absoluto sobre mi misma y mi cuerpo , aprendí a agilizar mis instinto y mis reflejos.
Y para finalizar me gustaría decir que ya no solo el kárate sino que todos los deporte te enseñan una serie de valores que mientras los practicas no sabes que has aprendido pero una vez que te pones a pensarlo te sientes satisfecho de tenerlos gracias a lo mucho que has trabajado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario